viernes, 29 de agosto de 2008

Tiempo de rocas y rios

Fue en el tiempo de rocas y río


el tiempo en que nos conocimos


y ya nos habíamos besado. se hizo el cotidiano contacto de nuestras lenguas echas de medusas y toneladas de sal, un mal necesario para llenar mis arterias de sabor, de espesos ríos de gelatina salada, tu lengua partida.

ay amor mio, que absurdo, que catastrófico ver tus dedos humedecerse sin que tus humanidades se transformen en un ser duro y lleno de sangre. me extraña ver en este cuarto tu ropa sirviendo de alfombra y a ti de abrigo y que este cuerpo blanco se pierda entre las rocas y se valla sin mas por el río. en ese tiempo en que ya no eramos extraños con miedo de hablar, cuando tus manos me rozaban lento como para no ofender a mis gemidos, y cuando tu piel era con olores desconocidos y tus pies, tus pies eran de oro, de tréboles y oro. así te quedaste en mi. y hoy que te vuelvo a ver, desnudo con tus agonías y el marchito césped de tus pies. ay amor cuanto quisiera que volvieran a tus dedos mis olores, pero dejaste un día en la maleza la ironía de verte correr. mi pobre.

como ver tus miedos expuestos en esta cama, deseo aprovecharme de ti, pero veo tu fragilidad haciendo esfuerzos para complacer mis lascivos pensamientos