Hoy regresaron mis dias virgenes
y con ellos mis sabanas blancas
para recordarme el ocaso de este sol diario
y el cese del sudor de tus ojos
junto con la ya inexistentes lagrimas de mis pechos,
la tormenta que se va es la calma que me llega
y son los dias echos de miel entre los brazos de nadie
y el cobijo es la seguridad de lo que fui, como la que era antes
en esos dias crudos sin ti
perdida en las calurosas manos mias de esas envestidas pasiones
que se han echo eternas en el verte correr agil y sin vuelta,
huyendo y dejandome dormir en el oceano
callada por las olas, mecida por el viento.
tan calma con el orgullo en los dedos y y las delicias en las ropas.
asi sé que pasaran años bajo esas tupidas ganas de armar el alma
pero no del relampago que se me ve encima con esta luz y estas miseras deudas de la indecisiones. y cuánto son pesadas mis esperanzas, y para qué tengo las letras de nuestras ruinas, y para qué tanta sal si con el descozor de mis lagrimas alcanza para estar en esta la última pena de mi primer desvario.
hoy ya no es día de alzas de banderas, es día de minusculas esperas y zentellas de triunfos sobre tu espalda, que fue mi patria, que es mi angustia y desazon, que es la caida de los parpados bajo la cruz de un tren q pasa, es el asombro de mis pasos q no desean alcanzar tu mirada. que ya respeta tu huida de estas manos q fueron ayer en la tarde tu mas grande y translucida morada.
