¿Y sí escribo una novela?.
La poesía ya no se estaciona en mi teclado gris.
Solo narro cosas que creo conocer,
es como sí la lluvia arrastrará hoy cada linea absurda para contar mejor una historia.
Como sí ya no tuviera el don. Aunque¿lo he tenido alguna vez?
Hoy patética, con una margarita en el pelo,
con las manos entumecidas del temporal que cayó
y con la bestia del engaño que me repite que está acá.
No, hoy no puedo escribir.
Ni de la negra, ni de las cervezas y el rock. Mucho menos de mis amantes, ni de sus besos ni brazos.
Nada.
No hablo de nada, ni de las notas tristes de declararme sola,
ni de que hoy es jueves. ¿Alguna vez escribí de un jueves?
parece que no, parece que el desconsuelo está conmigo y ya no lo quiero.
¿Porqué no ser como Joaquín? Joaquín que escribe del poto o de verduras y todo lo que sus manos deslizan o su aliento desparrama es fascinante.
Hoy es mi día de tortura donde veo que ya no se hace ningún bien con hablar del amor,
amor como el de mi Gonzalo Rojas.
Bendita sea la maldición de tener que llevar consigo mentiras perfumadas,
con un estandarte del ocio para declarar que muero.
que atroz...no poder escribir
